martes, 1 de febrero de 2011

pa delante

Queria que me dijeras despacito, mirandome a los ojos y que no hubiera problemas con tu tiempo...me acerque a ti, viendo tus ojos negros, cansados y volando al infinito de tus planes inexplicables; tenia todo el tiempo del mundo para verte y escucharte y me quede ahí por el tiempo que quise y no dijiste nada...lo cual fue maravilloso.
Recuerdo esas palabras de fuerza y de voluntad, de futuros alcanzables y de notas brillantes que al compas de mis latidos, a cada segundo se volvian mas unicos y solo dijiste 5 palabras poderosas, violentas, llenas de un enorme éter de sabiduria y coraje...
¡que chingue a su madre!
No podias permitirme la amargura o la depresion de un mal resultado que no se puede comprobar asi como lo bueno que no tiene pruebas para refutar lo contrario. Me dejaste lavarme la cara y me di la vuelta...
Ahi quedaste sin mi presencia...
...espejo de mi baño que buen amigo eres.

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